miércoles, 10 de abril de 2013

DIARIO DE PARTIDA (parte 5 las gemas)

Me entristece anunciar que esta es la ultima entrada del diario de la campaña de las gemas. ya que el jugador (por motivos personales) se retiro de la partida y por lo tanto el diario no pudo continuar. aquí esta la ultima entrega de esta campaña que tanto nos gusto:


Día 16:
      Eran cerca de las tres de la mañana. Los soles ya se habían puesto por completo y aun faltaban unas horas para que los primeros rayos de luz apareciesen en el oscuro horizonte. Un estruendoso golpe me desvelo, y los gritos y chasquidos de metal avivaron por completo mis sentidos. Me equipe lo más rápido que pude y desperté a los que aun dormían. Nos dirigimos a cubierta dispuestos para la batalla, y nos encontramos con todo un escenario campal. Los Sligs de agua trepaban por la borda y cargaban de un salto contra los marineros. Había sangre y Slighs muertos por toda la cubierta. Al parecer los marineros tenían mucha calle. Pero cerca del mástil, en la parte central de la borda, había algunos marineros medio descuartizados. Algunos miembros de los marineros aparecían a varios metros y simplemente no aparecían. En medio de aquel torrente de aniquilación se hallaba un Sligh descomunal. Al parecer las lagartijas también tienes sus líderes. Este se nos quedo mirando y esbozo una asquerosa sonrisa. Con sus ojos fijos en los míos, soltó un grito que resonó en nuestras almas. Al instante, los Slighs parecieron cobrar una fuerza sin par, haciendo el combate mucho más arduo. El caudillo se encaro contra Dalin, pero por suerte para el débil “mago” erró en el ataque. Donde no fallo es en el escupitajo que cegó a Regis con el ácido. Odoro se abalanzo contra él. Esta pareció una guerra de titanes, en la que yo solo pude entorpecer los movimientos del jefe con mis conjuros. Con un fuerte mazazo en la cabeza de aquel lagarto, el Sligh callo muerto en el centro la cubierta.
      Al ver al jefe muerto, el resto de los Slighs corrieron acobardados hasta la borda y desaparecieron en el mar. Que se podía esperar de aquellas criaturas tan cobardes?? Como ya había predicho, el Caballero no había muerto al lanzarse por la borda. Quien sino habría mandado a los Slighs para que asaltaran el barco?? La moral del barco era baja. Siete de los marineros habían perecido en aquella batalla, y muchos otros estarían marcados de por vida. Use mis poderes para ayudar a los menos afortunados, y me dirigí al camarote con la intención de descansar algo antes de llegar a Osadia. Los lagartos no volverían.
      A mediodía conseguimos ver tierra en el horizonte. Mi alegría no podía ser mayor, porque tenía unas ganas inmensas de pisar tierra firme cuanto antes y abandonar aquel maltito barco. En lo que iba de semana no habían ocurrido más que desgracias y no estaba dispuesto a quedarme allí esperando. En unas horas llegamos a tierra. Osadia era un pueblo portuario muy típico. Nada especial que le hiciese destacar sobre el resto de las ciudades. Nos dirigimos en busca de una posada para hacer noche allí, pero al pasar por la plaza central, vimos como la gente se arremolinaba en torno a una mujer que empuñaba una sartén y golpeaba sin cesar a un hombre totalmente borracho, quien me figure era su marido. De pronto un kender salio de entre la gente y se nos quedo mirando. Mis reflejos fueron casi divinos. Agarre con fuerza todas mis pertenencias y no le quite el ojo de encima ni por un instante. Aquel kender se nos presento. Decía llamarse Espinaenelculo, un nombre muy apropiado para un Kender. De repente una turba se encaro hacia el kender gritando al unísono “Al ladrón!!”. El Kender se despidió de forma rápida y empezó a correr. Fue una suerte, porque de haber estado más tiempo con nosotros, seguro que alguien habría extraviado algún objeto. Vi como la gente apresaba al Kender, y lo ataban de manos y pies. Me pareció una gran idea, porque así podría estarse tranquilo un rato. Pero al momento me di cuenta que la función de aquellas cuerdas no era impedir que robase, sino que no pudiera nadar. Lo arrojaron al mar enviándolo directamente a la muerte. No daba crédito a lo que había presenciado. Es así como se resuelven aquí las cosas?? Tomándose la justicia como a uno le plazca?? No es ético.
       No me pareció prudente sacar el diamante en mitad de la calle, por lo que espere a llegar ala posada para hacerlo. Encontramos una llamada “El Rico Pececito”. Al entrar constatamos de que no teníamos apenas dinero y que no podíamos malgastarlo en alojarnos en la ciudad. Debíamos de encontrar el modo de conseguir dinero suficiente en poco tiempo. En ese preciso momento, un elfo sivanesty se nos acerco y nos propuso para un trabajo. Al parecer Mishakal escucha mis oraciones. El elfo parecía haberse fijado en nuestros atuendos, y en las armas. Nuestra misión era sencilla, debíamos de escoltar el carruaje de aquel elfo hasta Silvamori. Decía que había ganado una ingente suma de acero contra un Qualinesty  y que preveía que este tomara represarías para recuperarlo. Nos pagaría con 150 monedas de acero a cada por el trabajito. Aceptamos el encargo, pero no antes sin descansar un tiempo, ya que había sido un duro viaje.
      En un rincón de la posada escudriñe el diamante. La flecha roja de este se dirigía hacia Silvamori. Baya una coincidencia.. Mejor para nosotros pensé. De nuevo, vi como Magius intentaba apostarse el poco dinero que tenia con la gente del bar. Me sentí en la obligación, por segunda vez, de mostrarle el camino correcto a seguir, impidiéndole despilfarrar el dinero en los juegos de azar. Al parecer este ya se había cansado de mis sermones, pues lo dejo al instante.
Día 17: 
      A la mañana temprano me dirigí fuera de la posada hasta el carruaje. Ya que nos iba a pagar 150 monedas de acero, pagamos la estancia con lo poco que teníamos. El carruaje era viejo y poco elegante. El conductor era un viejo gnomo que cuando yo llegue estaba dormido con las riendas en la mano. Lo desperté con brusquedad y nos dispusimos a partir. Odoro insistió en ir con Diama (el elfo silvanesty) en el interior del carruaje. Me imagino que algo tendrá que ver con el hecho de que el conductor fuera un gnomo. El resto nos dispusimos en los laterales del carruaje y fuimos a pie.
      Llevábamos andando cerca de tres horas cuando llegamos a una parte del camino entre bosque en el que había un gran agujero frente al carruaje. No tuvimos otro remedio que detenernos. Algo me decía que eres agujero no estaba hay porque si. De pronto, una flecha surco el aire y se incrusto en el pecho del gnomo. Malditos Slighs!! Salieron de entre las sombras cos sus arcos y espadas. Del interior del carruaje se escucha el grito del ogro. Corrí hacia la puerta y vi como Odoro estaba herido, y que fuera del carruaje, en vez de Damir había un asqueroso hombre-rata. Una trampa, tenia que haberme dado cuenta. Y nuestros problemas no acababan hay, porque en aquel momento la rata lanzo un conjuro a Dalin, quien a poco mas desfallece. Odoro salio del carruaje lleno de ira, y clavo su maza en el cráneo de aquella rata. El resto nos ocupamos de los Slighs que la acompañaban. La batalla no duro mucho, pues no eran muy numerosos, y nuestras dotes en combate eran inmensamente superiores a aquellas bestias. Rebuscando entre las posesiones de la rata encontramos una carta echa de papel viejo. Esta estaba dirigida a Beleguir, lo cual llamo mi atención. En ella se especificaba como las tribus reptoides se habían unido a los Slighs en su propósito de ayudar al Caballero, a cambio de que su señor les perdonase la vida. Todo aquello solo podía suponer una cosa… problemas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario