miércoles, 27 de marzo de 2013

DIARIO DE PARTIDA (parte 4 de las gemas)

este va a ser bastante corto en comparación con los demás va del día 13 al 14, pero es que si lo junto con el del día 15 va a quedar extremadamente largo...

hay va!



Día 13:
      Al amanecer, el gnomo nos despertó aporreando la puerta incesantemente con una extraña excitación. Nos explico que había encontrado un voluntario para utilizar su “maravillosa” maquina y que en lo que a el respectaba, la apuesta seguía estando en pie, por una suma aun mayor a la que se había acordado. Magius se levanto de un brinco, tropezando por las prisas, y tan pronto se puso el pantalón salio corriendo del camarote detrás de Flu con la intención de dirigirse a las bodegas. La mañana trascurrió como cualquier otra mañana, excepto que no vi por ninguna parte a Regis. Seguramente estaría en su camarote pensando en la forma más rápida y practica de hacerse con las propiedades de los tripulantes del barco. Era ya a la hora de anochecer cuando me lo encontré  por primera vez en lo que iba de día, pero jamás habría imaginado que me lo encontraría en aquella situación. Aquel patético ser era Regis calvo y con los pies en carne viva, que se arrastraba por el pasillo con dirección a su camarote. Me lo lleve a mi camarote y le aplique una serie de ungüentos en cabeza y plantas de los pies para aliviar su dolor. Maldito fue el momento en el que quise curarle, pues por lo visto Regis lleva muy mal el tema de la higiene en las zonas que no se ven. Con un par de días de descanso y con la ayuda de Mishakal puede que vuelva a andar en breve. Me pregunto como se habría echo aquellas heridas, aunque algo me dice que Magius se cobro su apuesta con intereses. Preferí no indagar más en el tema y me dispuse para cenar.

Día 14:
      El tercer día abordo ha sido por el momento el más tranquilo de todos. Flu por fin había dejado de molestar de una vez. A decir verdad, no le visto en todo el día, lo que supone un gran alivio para mis oídos y los del resto de la tripulación. Sin embargo todo no es un mar de rosas, ya que tanto vaivén me deja destrozado el estomago. Por lo que a mí respecta, voy a intentar no comer gran cosa en lo que va de día.


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