martes, 19 de marzo de 2013

DIARIO DE PARTIDA PARTE 3 (LAS GEMAS)


Sin mas preámbulos os dejo con el diario del clérigo de mishakal en la campaña en la que buscan las gemas de poder.


Días del 3 al 10:
      En el transcurso de la semana, dedique mi valioso tiempo a la creación de pociones curativas, pues las considero necesarias viendo lo que se nos viene encima. Como es lógico, vendí mis pociones a los integrantes del grupo por una suma de dinero mucho menor a la que se venden en las tiendas. Después de todo yo pierdo tiempo y dinero en ellas, y una recompensa a cambio de estas es lo más racional. Rápidamente constate que dos de los integrantes no poseían dinero suficiente como para pagarme, por lo que haciendo gala de la caridad que mi diosa me infunde, las pague con el sudor de mi frente y el acero de mis bolsillos. No me arrepiento de ello, aunque uno de esas pociones fuese para Regis, ya que ayudar al prójimo esta por encima de cualquier cosa en este mundo. Incluso cuando ese prójimo no es de mi agrado, pudiendo así demostrarle la bondad de mis actos y conseguir su redención.
      Para mi disgusto, el penúltimo día antes de nuestra partida, vi como Regis lucia un extraño y desagradable tatuaje en la frente, que rápidamente reconocí. Era el tatuaje que Mishakal imponía a aquellos que cometieran agravio en su templo. Lo más probable es que se adentrara en el templo fingiendo buscar ayuda y en un descuido de los clérigos se metiese en los bolsillos pertenencias ajenas. Regis me ha decepcionado mas que ninguna otra persona, pues creía que en el podía albergar en el aunque fuese un poco de esperanza para alcanzar el perdón, pero veo que mis esfuerzos son en vano. Por lo que desistiré de mi propósito y lo tratare como lo que es en realidad.



Día 11:
      Llego el día de embarcar. Esta semana en Gavin ha sido muy tranquila en comparación con lo anteriormente vivido. Eso me ha hecho recordar un viejo proverbio que mi padre, que con Mishakal descanse, solía usar con frecuencia. Aquella frase decía “Después de la tormenta viene la calma”, pero algo me dice que esta agradable paz no durara eternamente, y que tarde o temprano volveremos a encontrarnos con Beleguir.
      Los pasajeros llegaban sin cesar, y de nuevo doy gracias a Mishakal por no haber visto embarcar a ningún asqueroso enano. El Capitán Morgan había comentado, que este no era un viaje largo, que a lo sumo tardaríamos semana y media en llegar. Aunque después de ver como se comporto al llegar al puerto, su embriagaded e incitación a las masas, cualquier palabra de ese marinero me es de total desconfianza. Una vez zarpamos, me dirigí hacia mi camarote, donde por desgracia tuve que compartir camarote con Ectelion, Magius y el ogro. Cuan feliz habría sido con un camarote para mi solo, pues el ogro era un maldito cerdo que impregnaba los aposentos con su hedor a carne pútrida. El camarote de Magius y de Regis estaba enfrente del nuestro. Cuando me dirigí hacia la cubierta, mis ojos no daban crédito a lo que vi en el interior del camarote de Magius y Regis. Juraría por Mishakal que no vi entrar a ningún apestoso enano en la nave, sin embargo ahí estaba el, con su cresta engrasada y la piel sucia propia de un bárbaro. En aquel instante desaparecieron las ganas de comer, precedidas por un fuerte estrangulamiento del estomago producido por la rabia y la cólera. Era tal mi ira que decidí subir a la cubierta para que me diese el aire, pues había empezado a notar como se me acumulaba toda la sangre en la cabeza y me costaba respirar. Intente hacer caso omiso del tema, y pasar el día leyendo en mi camarote. El libro trata sobre los diversos métodos para la curación existentes en todo Krynn, que han sido reunidos con paciencia y dedicación por un tal R. K. Louddinan. En la portada del libro, debajo del titulo reza “tocados por nuestra señora”, la cual se refería a nuestra señora Mishakal. Esto me impulso a comprarlo y escudriñarlo al máximo con la esperanza de encontrar alguna parte de este que me enseñara algo nuevo (tarea difícil por no decir imposible).
Día 12:
      Me he percatado de que Ectelion ha estado totalmente ausente en el transcurso del viaje. Creo que se debe a que nos dirigimos a Argoth, aunque no podría afirmarlo con total seguridad. Me pregunto que le ocurrió allí, que le haga sumirse en tal profundo trance. No come y no duerme, síntomas que en caso de no remediarse, en el plazo de tres o cuatro días podrían dar lugar a una crisis nerviosa con paranoia severa. Es por eso por lo que he estado intentando entablar conversación con el, para poder distraerle e incitarle a que coma. Le hable del extraño arpa que le encontré ara una semana. Lo único que contesto es que la música le ayudaba a aliviar el tumulto de la vida.
Visto que mis esfuerzos por distraerle son en vano, subí a la cubierta para contemplar el inmenso mar que nos rodeaba. Pude avistar, como Magius se reñía con un gnomo, rodeado por Odoro y Regis que contemplaban la escena con cara de diversión. Ya que el único capacitado para repartir paz y mediar la discusión era yo, me encamine hacia ellos con aire decidido, pero el extraño tema de discusión vario todos mis planes y rompió todos mis esquemas. Al parecer, aquel gnomo llamado Flu había construido una maquina capaz de lavar el pelo y hacer la manicura. En mi opinión era un invento bastante absurdo, pero más me lo parecieron las palabras de Magius. Estaba casi pálido, con la ansia dibujada en la cara, intentando embaucar a aquel gnomo para que apostara con el una suma bastante grande de acero, acerca de si la maquina funcionaria o no. Al parecer Magius compartía el mismo punto de vista sobre la fiabilidad de la maquina  que yo. Aun así, no fue eso lo que me llamo la atención, sino la actitud compulsiva de apostar y regatear que tenia este, con los ojos casi desencajados y fijos en el gnomo. La conversación no fue mas lejos, ya que me interpuse y propuse que cada uno se marchase por su lado, pues la gente de la cubierta había comenzado a detenerse para observar la discusión.

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