sábado, 9 de marzo de 2013

DIARIO DE PARTIDA: Dragonlance

os voy a dejar el diario de una campaña que dirigí hace mucho tiempo ambientada en la dragonlance. este diario lo escribió un jugador que llevaba un clerigo de mishakal. os dejo la primera parte del relato espero que os guste casi tanto como a mi!!!

DIARIO DE ALASTOR R. SULL

Día 1:
     Extraño es el grupo que se ha formado en Gavin. Aunque doy gracias a Mishakal de que al menos, ningún enano formara parte de el. Dalin, un elfo borracho con ínfulas de mago. Ni siquiera mi adorada Mishakal podría arrancarle de las garras de la bebida a ese elfo. No lo conozco demasiado, pero tengo una opinión muy dura acerca de la gente que busca la felicidad en el fondo de una botella. Presiento que este enclenque “mago” nos será de poca o ninguna utilidad en nuestro cometido.
     Aun así, llego a entender que este sea un grupo variopinto, pero no alcanzo a comprender porque nos acompaña un ogro. Un OGRO!! Seres sin capacidad de articular TRES palabras consecutivas y con sentido. Su única “habilidad” es la de romper todo lo que toca y poner esa cara tan natural de tonto que tiene a modo de disculpa. Se hace llamar Odoro, un nombre tan estupido como seguramente la madre que se lo puso.
     El pregón de la mañana anunciaba que ya era hora de ponerse a trabajar. Nos había contratado el Sheriff con la intención de dar solución a los males que acontecían a Gavin. Al parecer, esta siendo frecuentemente atacada por seres no humanos provenientes de la Piedra Explanada Blanca. Los rumores hablan de un siniestro ritual. La recompensa por liberar la ciudad de sus atacantes es pobre, pero a falta de otra propuesta de trabajo he aceptado.  Me he percatado de que en la reunión se ausentaron dos de los integrantes del grupo, el “mago” y Regis. Seguramente los dos estuvieron en la taberna, puesto que al volver Dalin no se tenia de pie y Regis lo ayudaba como podía. Es extraño, pero hay algo que no me termina de gustar en Regis. Sus formas, su mirada… Todo lo relacionado con el me inquieta y me sume en una constante alerta. No me gustaría perderlo un segundo de vista aun sin saber porque.
     Ectelion les informo de las nuevas del Sheriff, aunque dudo que Dalin prestara atención. Puede que Ectelion y Magius sean los dos integrantes del grupo “más decentes” que haya por el momento. Sin incluirme a mi mismo claro esta!! No me gustaría pensar que seria de este grupo si no fuese de mí. Seguramente no durarían más de un día, suponiendo que la suerte exista.
     Así pues, con el sol en el cielo y el viento propio de Gavin nos hemos puesto en camino con dirección a las montañas de la Piedra Explanada Blanca. Es allí seguramente donde esas criaturas tienen el campamento. Nuestra misión es descubrir que tipo de criaturas son, y destruirlas. Después de varias horas de viaje parece que Dalin ya ha vuelto en si, pero su aspecto es deplorable. Parece como si el ogro se lo hubiese intentado tirar. Ya que el ogro es evidentemente la fuerza bruta del grupo le hemos puesto a caminar por delante nuestro. De echo, ha sido una  gran idea, ya que mientras caminábamos por el bosque, a conseguido parar una trampa con la cara, evitando que el tremendo tronco nos diese a los demás. Eso me ha hecho pensar en que seguramente encontraríamos resistencia antes de llegar al campamento. Y como de costumbre, tenía razón.
      Al de un rato nos hemos encontrado con una barricada custodiada por dos Sligh. Ellos han empezado a gritar mientras nos señalaban con sus lanzas. Al parecer no les a echo gracia que nos adentremos en sus territorios. Por si acaso, he lanzado un conjuro para entender lo que hablaban los dos anfibios, y han resultado ser poco más que burlas e insultos. Es mejor prevenir que curar, ya que en vez de insultos podían haberse tratado de instrucciones para una emboscada, de la cual habríamos estado indefensos. Creo que al ver que podía entenderles, las dos “ranas deformes” se enfadaron, ya que las dos dirigieron sus lanzas contra mí. Por desgracia una de ellas me alcanzo en el brazo. Al instante una daga salio volando detrás mío e impacto en uno de los Sligh. Al girarme vi la cara de Regis, que se lanzaba al combate sin pensárselo dos veces. El ogro hizo gala de su fuerza con un golpe a uno de los Sligh que casi lo mata. Sin embargo, el otro Sligh le clavo su arma en el cuello y callo desplomado. La muerte del primer Sligh vino a manos de Ectelion. El segundo me escupió a la cara algo que parecía ácido, pero pude evitar que me diera en los ojos. Ectelion remato a esa “rana” y envaino con elegancia su espada larga. Me he percatado de que su espada desprende un extraño fulgor, puede que se trate de magia.
     Tras una hora de agotador camino y de los incesantes y absurdos intentos de Odoro de acaparar la atención, hemos llegado a un camino entre riscos donde nos esperaban más Sligh sedientos de venganza. Por suerte eran menos y en apariencia fácilmente abatibles. Sin embargo demostraron ser mas duros de roer que sus predecesores, ya que dejaron muy tocado al Ogro, previamente cegado por el ácido en los ojos. Entre la destreza de Regis para sorprender al enemigo y mi habilidad sin par en combate, conseguimos dar una muerte rápida a los dos “hombres rana”. Al finalizar el combate, me concentre en curar las heridas y ceguera de Odoro. Puede que sea un ogro imbecil y simple, pero nunca me perdonaría la muerte de un inocente pudiendo yo haberlo evitado haciendo uso de mis poderes. Una vez en marcha, llegamos al final del risco, donde nos aguardaba una cueva que al parecer era el nido de aquellas bestias. Regis se ofreció voluntario para explorar la cueva mientras nosotros aguardábamos fuera. No creo que fuese una decisión apropiada, ya que poca o ninguna es la confianza que él me inspira, sin embargo accedí.
     Puede que solo pasara unos minutos, pero la tensión de aquella situación me hizo creer que el tiempo se había detenido. No podía dejar de preguntarme cuantas de aquellas criaturas habitaban en aquella cueva y si lograríamos sobrevivir a nuestra misión. Todo volvió a la normalidad de una manera brusca y violenta. Un grito de Regis rasgo el aire pidiendo auxilio, y al instante el ogro se adentro en la caverna con la ira dibujada en su rostro. Cuando llegue a donde estaban Regis y Odoro, dos Sligh yacían contra la pared, como si un gigante de los cielos los hubiera pisado. Al cabo de un instante me percate que de la clava de Odoro colgaban parte de las entrañas de uno de los Sligh y comprendí lo que había sucedido. Las sospechas sobre Regis parecieron disiparse cuando Ectelion lo sorprendió intentando robar el arma de uno de los Sligh, seguramente para intentar venderlo al llegar al pueblo. Pero Ectelion consiguió persuadirle de ello con un sermón digno del propio Paladine. Mis peores temores respecto a Regis se han visto confirmados, y es ahora cuando mis sentidos han de estar más ágiles que sus hábiles manos. Fue Regis, quien aun estaba aturdido por el sermón de Ectelion, el que se aventuro a abrir la puerta al final del túnel. Esta chirrió de la manera más estrepitosa posible y lo que descubrimos al otro lado de esta nos dejo sin habla a todo el grupo.
     Puede que no haya pasado tanto tiempo desde el fin de la guerra de la lanza, pero desde aquellos días, había dado por sentado que la Orden de los Caballeros de Neraca había sido disuelta. Rara es la vez que yo me confundo, pero esta es una de esas ocasiones. Ante nosotros teníamos el imponente semblante de, probablemente, uno de los últimos Caballeros de Neraca. Podía percivir a través de el, un aura corrupta por la maldad y erosionada por el odio. El poder que aquel Caballero desprendía era tal, que me costo reaccionar durante un instante. Junto con el Caballero había un pequeño regimiento de Slighs a modo de guardia personal. Estos suponían el menor de los problemas a los que teníamos que enfrentarnos. Odoro se lanzo al combate sin signo de temor, probablemente porque no sabía a que se enfrentaba; pobre iluso… No tardo en darse cuenta que su rival representaba un mayor problema del que en un principio había supuesto. Magius puso todos sus esfuerzos en proteger mágicamente al ogro, mientras yo me concentraba en disminuir las capacidades del caballero. En un instante, la sangre corrió por mi cara e hizo que flaqueara un segundo. Una de aquellas bestias, de las que habíamos echo caso omiso, me golpeo a traición provocándome una severa incisión en la cabeza. Al advertirlo, Magius lanzo un puñetazo a lo que parecían ser ilusiones, pues los tres Slighs desaparecieron en el momento. Tras una larga y dura pelea, Ectelion consiguió rematar a un Caballero derribado y desprevenido. Tras el combate, dedique mis esfuerzos a apaciguar el dolor y sufrimiento de los integrantes del grupo. En lo que respecta a la curación, no hay secretos para mí. Mishakal es mi inspiradora Madre que me acompaña desde largo tiempo atrás. Con ella en mi corazón, todo es posible.
     Inspeccionamos la habitación en busca de algo significativo, y a parte de los vacíos aposentos del ex-Caballero, lo único resaltable era un cofre en uno de los laterales de la habitación. Dado que Regis era indudablemente el que mas familiaridad tenia con cerraduras y trampas, procedió a abrir el cofre con sumo cuidado e inspeccionándolo minuciosamente. Me pareció percibir en él los nervios típicos de un aficionado a la hora de abrir el cofre, algo que me pareció sumamente raro debido a la destreza propia de un cerrajero maestro que poseía. Al instante de abrir el cofre, una flecha salio con dirección a Regis, quien la esquivo sin demasiados esfuerzos. En el interior del cofre había una gema de varios colores. La cogí en mis manos sin siquiera preguntar al resto, pues me pareció sumamente obvio que el único capacitado para manipularla era yo. Me gustaría haber visto a Odoro jugar con ella a modo de peonza  o a Regis metiéndosela, en un momento de incertidumbre, dentro de la armadura. Al sostenerla en mis manos, la gema se volvió de un color transparente con una flecha de un color rojo intenso. Es ahora cuando tenemos pensado descansar para recuperar fuerzas y así poder partir mañana hacia Gavin. Aun no he descubierto la finalidad de la gema, pero presiento que dirá mucho más de lo que a primera vista parece ser. Hemos acordado hacer turnos de guardia mientras dormimos en la cueva. Cualquier precaución es poca en sitios como este. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario